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Jacinto para Mi Gitana



Para Gisela

Es evidente que vuestro corazón emana una brasa de incienso
dado tu mirada aviva la fogata en tu sortilegio de gitana,
en la gracia de suspirar la mirra de tu sueños de ocaso
tu alma como aurora, resplandece en el vicio de la natura.

Vida en que los eones han tallado vuestra dicha y belleza,
aun cuando tus pensares hacen vigilia por el infortunio de tu murria
donde esperas cruzar ese umbral a un paraíso fausto
como muestra artífice de tu magia benevolente.

Con tu té de jacinto, la divina locura es una bruma de alegría
o como el dulce sueño de Baco, recogiendo su obra en el viñedo.
En tu hermosura helénica, el oro es mi única ofrenda a tu musa
aunque mis palabras osen retratarte en un lienzo de zafiro.

En las especias de tu caldero, anhelas quemar tu soledad taciturna
y la desnudez de la luna es el afable sudor de tu culto.
Con el oráculo de vuestro nombre consagrado en velo
la mujer misma es un origen inexplicable de carne y hueso.

Mientras tu andar deja su hojarasca en el plenilunio
has impregnado mi esencia con el viento de tu caricia,
marcando el sendero en vuestra próxima estación de vida.

P.D



Es feo cuando el olvido pone un píe en tu umbral
dado que las mañanas se desaparecen
con el segundo repique de las nueve y un cuarto de diez;
por eso, escabullirme en pleno suspiro de tu sopor
me resulto más bien regresar en la entrada
de un laberinto de consecuencias.
Quizás pensarás que tus alas no fueron suficiente cobijo
para ahuyentar las dádivas de un rompecabezas laboral
(Eso que anoche fuiste mi cena de habladurías);
no obstante...las ventanas de tu alma suelen estar cerradas
para evitar que entren bichos con portafolios,
y el sol esta demasiado bronceado como para despertarte;
por eso dejé en tu lecho un tulipán que se desnuda junto con mi nota
hecha de recortes de revistas, diciendo:

“En tu oficina, en plenilunio de seis...(lleva chocolate y falda corta)”

Benigna Cicatriz




Es mortal el impulso indeseado de una airada palabra
casi letal como el abismo de una persona envenenada,
pero siempre abrumara un verso de alivio
cuando el alma es incapaz de sentir angustia.
Mas que nada...
el silencio conforta el corazón apiadado de ira
diluyendo las vilezas de una cólera frustrada
con solo desaparecer de tu presencia
hice que tu herida fuera
menos sufriente.

Enfundado en Ilusas Palabras


Un chapuzón de palabras
inundan los credos de mi voz
como una indetenible cascada
impregnándose de emoción.

Toco el fondo de mis inquietudes
buscando lo bello
en lo turbio de mi malicia,
una forma de resucitar
la oscuridad soñolienta
en una cristalina mirada.

Recogeré mis poemas empapados
poniéndolos al sol de un mañana
para nuevamente
leer los oráculos de mi alma.